KM 23.180 Munich-Salzburgo-Viena-Bratislava

Tomé finalmente un bus de Ginebra a Múnich ya que era la opción que más me convenía en términos de precio-horarios, iban a ser diez largas horas de viaje pero entre entretenimiento, lectura, musca y escribir el blog se pasó rápido. La llegada a la ciudad Alemana fue sobre una noche bastante fría y lluviosa, suponiendo lo que me iban a deparar los siguientes días mientras la visitaba. Bajé en la estación de bus, de ahí me tomé un tren hasta llegar a la estación central de transporte y de ahí caminar bajo la lluvia hasta el hostel que quedaba a unas cuadras. En realidad iba a pasar una sola noche en hostel ya que al otro día un couchsurfer me había aceptado la estadía por dos días y por suerte había conseguido también alojamiento para las otras dos próximas ciudades que iba a visitar, así qué se venía una semana de couchsurfing, nuevas experiencias y conocer gente nueva.

Múnich a la Cerveza

Como casi todos los días que arranco conociendo ciudades, ese lunes me levante temprano, desayune en el hostel y me quede esperando que vengan los coordinadores del free walking tour para hacer el recorrido habitual de la ciudad, conocer un poco más de su historia y ver qué lugares turísticos ir a visitar después. Cerca de las once de la mañana, con un buen desayuno encima, nos fuimos caminando con otros huéspedes del hostel hasta Marienplatz donde comenzaba el tour en español y en el que íbamos a estar dos horas y media aproximadamente caminando por las principales calles. Múnich es la capital, la mayor y más importante ciudad del estado federado de Baviera y la tercera ciudad de Alemania por número de habitantes. Es conocida también como la “Ciudad del Movimiento” ya que fue desde sus adentros donde Hitler comenzó la organización y movimiento de su partido hasta llegar al poder y controlar así completamente Alemania. El tour comenzó en Marienplatz donde hay una estatua bañada en color oro de María por haber sido la “salvadora” del pueblo allá por el siglo XVII de la invasión de los suecos, enfrente a ésta se puede apreciar un monumental edificio al estilo gótico que parece muy viejo pero en realidad es el nuevo ayuntamiento y fue construido a principios del siglo XX. El viejo ayuntamiento está enfrente junto con una iglesia y parecen más modernos, es que luego de la segunda guerra mundial casi el 80% de Múnich quedó en ruinas y tuvieron que reconstruir la mayoría de los edificios y monumentos. Luego nos dirigimos unas cuadras hasta llegar a la Catedral de Múnich donde también fue reconstruida casi en su totalidad menos las dos torres que siguen en pie y que los aliados no las bombardearon para tener una referencia geográfica de la ciudad. No quedan casi ninguna estructura de la antigua catedral y la nueva fue reconstruida modestamente, al estilo románico sin excéntricas decoraciones. Hay dos datos de color sobre esta catedral, una es que por más de 25 años el ex Papa Benedicto XVI fue arzobispo de la misma por más de 25 años y la otra una historia o leyenda curiosa acerca del diablo y la catedral, el que vaya pregunte así se la cuentan dentro. EL recorrido prosiguió hacia Odeonplatz, donde se puede ver un Odeón (quisieron copiar al mismo que está en Florencia) con esculturas de leones a sus lados y la figura del Rey Ludwig I como héroe mitológico en el medio. A un lado de esta plaza se encuentra una de las iglesias barrocas más representativas de toda Alemania y al otro lado el museo de la Residencia Real que albergo a generaciones de Reyes Germánicos. Esta plaza tiene una significación particular ya que fue en ella donde Hitler llevó el primer enfrentamiento revolucionario y en el que murieron 6 de sus seguidores y cuatro policías que frenaron allá por 1920 el levantamiento. Pero luego al tomar el poder unos años después, dispuso que toda persona que pasaba por esa esquina debería hacer el saludo del Fhurer, y si no lo hacía era ejecutada. Como muchos no simpatizaban con su partido, algunos cambiaban de recorrido justo en la calle de atrás y continuaban por la otra esquina, pero no duró mucho hasta que con soldados de civiles se enteraron quienes eran, los tomaron prisiones y los llevaron al campo de concentración. Hoy en esa calle está la marca en los adoquines del camino que tomaban esas personas que luego fueron ejecutadas. Seguimos visitando el Teatro Nacional construido al lado de las residencias y luego terminamos en el patio donde están las cervecerías más famosas de Alemania, y la más famosa del mundo, la Hofbrauhaus. Entramos a tomar unas fotos de la cervecería y después me fui con dos argentinos que estaban haciendo el tour a almorzar a un típico restaurante alemán a probar sus platos locales (Compartimos una pasta alemana con queso, cebolla frita, otro platos de escalopes de cerdo rellenos de jamón y queso, y unas salchichas alemanas). Buena elección de comida para recobrar energías y así por la tarde ir a visitar el parque de la ciudad (el segundo parque urbano más grande del mundo con 11 km2). Es bastante extenso con varias plazas y caminos por el medio donde la gente aprovecha para correr, andar en bicicleta o hacerse unos buenos picnics a pesar de que el día estaba nublado. Lo gracioso fue ver un deporte particular que se practica en este parque en cualquier mes del año, incluso a temperaturas bajo cero y es el Surf. Si así es, como el río en algún momento toma bastante velocidad, cuenta la historia que los soldados americanos que tomaron la ciudad post II guerra, eran en su mayoría de San Francisco y como no tenían mar con olas, hicieron un movimiento de piedras en el fondo del río para crear una ola natural. Y así es, está método hasta el día de hoy les proporciona a los que quieren surfear una ola continua que nunca se corta y en la que queda uno se va tirando por vez y surfeando el tiempo que pueda, divertido y particular de ver. Lo que quedaba de la tarde la dedique a caminar un rato más por los lugares comunes, ver algunos monumentos y volver para el hostel ya que a las siete me tenía que encontrar con Martin en su casa para quedarme ahí dos días. Junte mis cosas y tomé el subte en dirección al norte de la ciudad para llegar así después de cuatro paradas y unas cuadras a la avenida Kar Theodore y arribar al departamento e instalarme. Martín me recibió muy simpáticamente y a los minutos de llegar nos pusimos a hablar y contarnos un poco la historia de vida de cada uno. Muy gracioso y buena onda resultó ser un fanático de los deportes extremos, aventuras e incontables historias acerca de viajes que hizo (también viajo por varios meses alrededor del mundo). Lunes a la noche no daba para mucho más por lo que nos quedamos ahí en el departamento charlando, comiendo algo, viendo videos de deportes y contando anécdotas de viajes.

Al otro día a la mañana, Martin se fue a trabajar (es consultor de una empresa que da servicios a BMW) y yo comencé el recorrido por el norte de la ciudad para ir a visitar la zona donde está el Olympia Stadium, la Villa Olímpica (Fatídico Juegos Múnich ´72) y las torres de BMW. Todo el complejo olimpiaco se puede apreciar de manera genial desde una mini colina que está por el costado la cual se sube sin mayor problema y te da una visión general de toda el área donde está emplazado el estadio, el lago y un complejo menor. Me habían dicho que tenía que probar el desayuno alemán, por lo que paré en el Biergarden que había en esta colina y después de pedir lo típico tuve que arrancar el día con una Franfruter (pancho con salchicha gigante alemana) y medio litro de cerveza rubia. Nada mal arrancan los alemanes el día y con una buena cantidad de calorías para darle pelea al día, en mi caso solo pude hacerlo un día. Después de tomar unas fotos y de empezar a diferir el desayuno me fui a caminar por entre el complejo y salir enfrente de un puente a las torres de BMW: Ésta empresa está radicada y tiene su origen en Múnich por lo que su headquarter está emplazado en un área que ocupan dos o tres manzanas y que principalmente se compone de las torre icónica de oficinas de BMW y el BMW Welt, un museo con exposiciones gratuitas abierto al público. A ésta última me dirigí y es increíble ver el diseño del edificio y la cantidad de autos y motos expuestos de manera deslumbrante, con las últimas tecnologías y diseños de la industria automotor. Además de los clásicos BMW también se puede ver modelos de Mini y Roll Royce, y varias estaciones con juegos o interacciones para el visitante. Luego de disfrutar de los lujos automovilísticos, me fui en el subte a visitar el estadio del Bayern Múnich, llamado Allianz Arena por la compañía de seguros que lo sponsorea. El estadio y la estructura metálica que lo bordea son descomunal e impresiona desde varias cuadras antes al verlo con dimensiones para albergar a más de 71.000 espectadores. Hice un recorrido corto por el estadio y los principales lugares apreciando uno de los estadios más lindos que visité del mundo. Me quedaba un museo por visitar y sinceramente fue uno de los mejores que fui y se abrió justo en Abril de este año. Es el museo interactivo que levantaron sobre la historia desde cómo se gestó a como terminó el partido nacional socialista con el que Hitler llevó a cabo su macabro e irracional plan de gobierno. Es interesante ya que muchos cuentan que Múnich a diferencia de Berlín nunca quiso mostrar las huellas del pasado y los efectos que produjeron en la historia, pero se dieron cuenta que ocultando el innegable pasado no se iba a lograr educar y empezaron a dar muestras de su historia a través de estos museos, porque si hay algo que bien saben los alemanes es que su progreso lo llevaron a cabo reconociendo sus defectos e historia para cambiar y apuntar al futuro. Una muestra muy real y con todos los detalles que dan cuenta a uno  de cómo este LOCO y ser humano irracional (si se lo puede considerar ser humano) pudo gestar y llevar a cabo tan desgraciado plan. Muy recomendable de visitar y lo deja a uno con la cabeza llena de interrogantes y cuestiones esenciales de la vida como la capacidad de entender como algo así puedo haber pasado solo 70 años atrás en este mundo. Y lamentablemente a veces creo que el hombre no aprende y siguen pasando cosas que no tienen sentido alguno en este planeta. A la vuelta me fui para la casa que nos íbamos a encontrar con Martín ahí y ver que íbamos a hacer a la noche, de paso paré en un súper y compre unas cosas para hacer una picadita y comer ahí en el departamento con él. Preparamos una buena picada con salchichas alemanas, quesos y buen pan casero para saciar el hambre y cerca de las ocho nos fuimos a un bar a encontrarnos en una reunión de couchsurfing y pasar buen rato. Estas reuniones se organizan semanalmente en cada ciudad y básicamente son para que todos los viajeros de la ciudad tengan un punto de encuentro en común y puedan conocerse e interactuar. Es muy divertido porque hay gente de todas las nacionalidades y viajeros como uno, asique nos quedamos unas largas horas charlando con diferentes personas y disfrutando de varias cervezas alemanas. La jornada terminó como a las doce después de casi cuatro horas de charla e historias entre todos los que estábamos y nos fuimos para el departamento a dormir y descansar, en mi caso al otro día partía temprano para Salzburgo y él a laburar.

A la mañana siguiente preparó un gran desayuno variado muy rico y con el cual nos despedimos ya que partía to para la estación de micros y él para laburar. Está muy bueno conocer las ciudades de la mano de locales y con gente copada las estadías se pasan mejor. Buena experiencia

Salzburgo Salada

Salzburgo llamado así en referencia a “castillo de sal” da su nombre por haber albergado en la antigüedad el gran imperio austriaco, basando su fortuna en la comercialización y transacción de este mineral de la sal (uno de las monedas con mayor valor en viejas épocas). Actualmente es la cuarta ciudad más grande de Austria situada en el oeste del país y atraviesa la misma el río Salzach. Lo primero que hice al llegar, cerca de las dos de la tarde, fue encontrarme con mi nuevo anfitrión que me iba a albergar en la ciudad por dos noches e ir a su departamento a dejar las cosas para empezar a recorrer la ciudad. Alan es oriundo de Brasil, pero desde chico se había ido a vivir a Portugal para después empezar a vivir en diferente países que lo llevaron diferentes trabajos y experiencias. Hacía ya siete meses que estaba viviendo en Salzburgo, previo en Viena, y acomodado en un trabajo tranquilo para estabilizarse. Nos quedamos charlando un rato en su departamento y a eso de las 4 volvió a su trabajo y yo me preparé para empezar la caminata de recorrida por la tarde. Empecé caminando por los jardines de Mirabelle (Antigua residencia de verano real) y ya el solo hecho de ver la decoración y precisión con la que estaba diseñado el jardín me dio una impresión de lo que iba a ver en este ciudad. Después de caminar un rato entré a un hotel para pedir un mapa y así orientarme mejor hacia los diferentes puntos turísticos que iba a visitar. Uno se encuentra con un casco histórico bastante chico, bordeado por el río y con el castillo elevado sobre la colina, atravesada ésta por varios puentes desde la zona céntrica-moderna a la zona antigua. Los primeros días de cada ciudad salvo que llegue temprano no tengo ningún programa por lo que simplemente me dedico a perderme y a caminar por sus calles para disfrutar y apreciar las particularidades y gente de cada ciudad. Sobre cualquier puente que uno cruce se pueden divisar unos paisajes increíbles para hacer fotos o retratos mentales de esa hermosa ciudad, con la catedral y la residencia real elevándose por los demás edificios y coronando sobre la verde colina el antiguo fuerte con todo su estilo medieval. Bordee toda la costa para ir viendo la figura con la que se iba desarrollando la ciudad a lo largo del río y volví por la otra orilla para tener la visión opuesta del paisaje. Se acercaba el atardecer y el espectáculo que dan estás vistas con el rojizo sol posándose sobre la colina resplandeciendo todo el fuerte, te graban unas imágenes en la memoria que muy difícilmente se olviden. Solo me quedé sentado en el pasto que bordea la bicicenda pegada al río cerca de hora y media para contemplar el atardecer y simplemente estar en paz. Terminado el show proporcionado por la naturaleza y después de unas cuantas fotos me fui a la oficina de información de turismo para sacar la Salzburg Card por dos días la cual incluía la entrada y uso todos los transportes, museos y atracciones de la ciudad, por lo que la ecuación era favorable si se visitaban muchas cosas, y esa era mi idea. De vuelta para la casa ya empezando a oscurecer, volví por los jardines de Mirabelle con la grata sorpresa de encontrarme una orquesta en vivo en el medio del parque dando un espectáculo musical de placer para los oídos (aunque en mi caso mucho no aprecie ese estilo de música). No podía dejar pasar la oportunidad y me quedé una hora disfrutando de la música y de la puesta en escena que habían montado, un privilegio. A la noche me encontré con Alan de nuevo en el departamento, comimos algo con charla de por medio y a dormir que al otro día me esperaba un día largo.

Comencé bien temprano en la mañana, desayunando algo con Alan y partiendo cerca de las diez al primer lugar a visitar que iba a hacer nada menos que la casa de Wolfgang Amadeus Mozart. Su casa donde vivió su familia y donde nación el genio se encuentra apenas entras al casco histórico sobre una de sus calles principales. La casa se transformó en un museo donde cuentan desde la historia de Leopold y Anna María (Padres) hasta el nacimiento y crecimiento de Mozart con todo su desarrollo y educación musical hasta convertirse en uno de los músicos más importantes de la historia. Guarda algunos de los instrumentos y prendas que usó el mismo Mozart, como partituras e historias de los 17 viajes que realizó, llevándoles éstos más de un tercio de tiempo de su vida entera. Para los que les gusta aún más su historia, hay otra residencia que se puede ir a visitar que fue donde vivió en una segunda etapa de su vida y que también guarda colecciones de su pasado. Luego fui caminando en dirección a Mozartplatz donde se encuentra la plaza rodeado de varios edificios y monumentos históricos, La Residencia Arzobispos, Monasterio y Cementerio de San Pedro, Museo Nacional y la Catedral de Salzburgo. Empecé por ir a recorrer las Residencias de los Arzobispos donde por más de 500 años el clero tuvo doble función en el poder, la de Arzobispos (Embestiduras Religiosas) y las de príncipes (Embestiduras Reales). Se recorren alrededor de cuarenta salas donde se puede ir apreciando el estilo ostentoso con el que se vivía en ese entonces, plagado de cuadros e imágenes de Alejandro Magno, representado como héroe para los Arzobispos, y éstos siempre en figura de poder y control. Tiempos en los que la religión y el poder se entrelazaban y la delgada línea que los separa hace confundir en realidad sobre cuál era la función por aquellos años del catolicismo y sus líderes. La recorrida dentro de la residencia te lleva directamente (por pasillos anexos) a la catedral de la ciudad que fue reconstruida varias veces y por varios arzobispos diferentes debido a incendios y derrumbes, la cual cuenta hoy en día con un estilo barroco del siglo XVII finalizada por el arquitecto italiano Santino Solari. Con la posibilidad de ver el tesoro que tiene la catedral con todas las reliquias en exhibición de oro y plata, no dejan de venirme a la mente constantemente muchas preguntas e inquietudes acerca de lo que vengo hablando este último tiempo del catolicismo, pero bueno ahí están para el que las quiera ver. Después de la catedral termina el recorrido y con un butterpreztzel en mano me fui directo a subir al fuerte para recorrerlo y conocer un poco más su rica historia. Con la tarjeta podes acceder directamente al teleférico que te lleva a la cima de la colina donde se encuentra el fuerte y empezar así su recorrida. La Fortaleza de Hohensalzburg es la más grande y mejor conservada en Europa, su construcción fue empezada en 1077 bajo el Príncipe-Arzobispo Gebhard von Helffenstein. Fue ampliada y reforzada con torres, bastiones, muros y trincheras hasta el siglo XVII. La fortaleza tomó su aspecto actual en el siglo XV bajo el Príncipe-Arzobispo Leonhard von Keutschach, que la hizo habitable, la decoró exquisitamente y le dio su aspecto gótico tardío. En todos los muros de la fortaleza se puede ver su símbolo: una remolacha (la historia cuenta que su tío cuando era chico le pegaba con una remolacha cuando lo quería poner en vereda y así le quedó esa imagen siempre).La fortaleza fue sitiada varias veces pero nunca fue tomada. Una recorrida llena de historia, datos, lugares e información que lo transportan a uno directamente siglos atrás y dan cuenta de cómo se vivía en aquellos años. Muy recomendable para ir a visitar y sin lugar a dudas poder apreciar una de las mejores vistas 360° de todo Salzburgo. La bajada del fuerte la hice caminando y me quedó de paso ir a ver el cementerio junto con la capilla de San Pedro (El cementerio y sus jardines parecen un paisaje con la decoración y flores que tiene, increíble). También accedí a unas catacumbas que están dentro de las rocas en las montañas con unos pasadizos impresionantes a través de los túneles. La tarde y el cansancio se iban apoderando de mí y con todo lo que había visto y recorrido era hora de tomar un descanso y que vaya decantando los increíbles lugares que había visitado. Me fui a tomar un café con unos dulces típicos de Austria relajando un poco de nuevo sobre el río y sin dejar de sorprenderme de las vistas que me regalaba la ciudad en  toda dirección. Para terminar el día pasé por una iglesia más Neogótica y en esa dirección terminé en un mirador que se sube en unos elevadores a más de 200 metros de altura y en el que está la exposición de arte moderno, interesante pero nada deslumbrante en mi opinión. Cuando terminé todo el recorrido justó me llegó un mensaje de una chica de couchsurfing que no me había podido hospedar pero que se iba a juntar con unas amigas a tomar algo por ahí asique me fui a terminar de disfrutar del atardecer tomando unas cervezas con ella y las amigas, tres brasileras y una argentina. Pero la noche parecía encaminarse bien y después de ahí me fui a tomar algo con Sabine, una austriaca que conocí en la ciudad, y que habíamos quedado para salir por la noche. Pasamos unas buenas horas charlando de nuestras vidas, de las diferentes culturas, sociedades y demás terminando así una excelente jornada más que completa, agotadora pero tremendamente positiva.

Al otro día no me quedaba mucho tiempo más en la ciudad ya que cerca de las siete de la tarde me iba para Viena pero pude aprovechar para seguir conociendo algunas cosas más que me faltaban. Quedamos en contacto con Sabine y como tenía tiempo libre el viernes me llevó a conocer el Museo de Red Bull (Las oficinas centrales están en Salzburgo debido a que el dueño es oriundo de ahí) donde se puede almorzar en un espectacular deck y ver la cantidad de autos, motos, aviones y demás vehículos que tienen en exposición, además del Stratos (La capsula que se utilizó para el saltó de Alex Baughmater a 39.000 metros). Después fuimos a un teleférico en las afueras del centro que te asciende a una montaña a más de 3.000 metros de altura y te da una vista impresionante de todo Salzburgo y el valle en el que se encuentra la ciudad como los alrededores. Una sensación privilegio ver esas vistas con los Alpes y el río bordeando la ciudad, simplemente increíble. Nada mejor para terminar así mi estadía en la primera ciudad Austriaca, la que en mi opinión es una de las más pintorescas y hermosas que he visitado en mí vida, lo que se conoce como “de cuentos de hadas”.

Viena de Museos

A viene arribe el viernes cerca de las nueve y media de la noche, con el día terminado de apagarse y una cálida pero nublada noche asomándose. Con las indicaciones que me había dado mi nueva couchsurfer, tomé el tranvía por unas seis estaciones en dirección al centro y luego camine dos cuadras para llegar así a su casa. Kathi me había confirmado que iba a ser mi anfitriona en aquella ciudad pero como estaba bastante ocupada no iba a poder darme mucho tiempo en recorrerla conmigo. El edificio donde vivía de afuera parecía bastante antiguo pero ni bien entre al departamento éste tenía un estilo antiguo moderno increíble, y sin esperarlo mi cuarto era del tamaño de un mono ambiente. Me mostró la casa y siempre amablemente me hizo sentir como si fuese mi casa al minuto de entrar, yo seguí sin salir del asombro el increíble cuarto en el que iba a estar por las próximas dos noches. Aprovechamos lo que quedaba de la noche y nos fuimos al campus de la Universidad de Viena, donde ella había estudiado y estaba haciendo una maestría en historia y arte, para tomar unas cervezas ya que se estaba llevando a cabo la fiesta de final de estudios de todos los alumnos. Me hizo acordar a las fiestas que había ido en la facultad de medicina que la organizaban los estudiantes, la famosa Medikonga. Ambiente joven, música en vivo, birra barata y todos tirados en el pasto y las aulas charlando, así nos quedamos unas dos horas con Kathi hablando de nuestras vidas y en general un poco de todo (de viajes también como siempre). El sábado comenzó con un pronóstico que no ayudaba mucho para visitar la ciudad ya que estaba bastante nublado y con probabilidades de lluvias intermitentes, pero agarre un rompe vientos que tengo y arranqué para el centro histórico. Pase primero por la oficina de información al turista para agarrar un mapa y ver cuáles eran los puntos sobresalientes que merecían la pena ir a visitar. La ciudad tiene una larga historia, ya que es una de las más antiguas capitales de Europa, por lo que cuenta con un importante patrimonio artístico. Durante el siglo XIX fue una de las grandes capitales musicales del Mundo y a principios del siglo XX meca de la filosofía y el debate político de Occidente, así como uno de los principales centros culturales mundiales. Su gran variedad de atracciones le dan a cualquier turista la posibilidad de saciar su interés en cualquier área que le interese, cultura, música, historia política, arte, etc. Por mi parte empecé el día visitando la Catedral San Esteban que queda situada en Stephanplatz con una imponente imagen sobre la ciudad, después me fui paseando por una de las calles peatonales principales hasta la famosa Opera de Viena. Impactante opera creada a finales del siglo XIX, que albergó a los mejores músico y composiciones, hoy en día cuenta con programas diarios y por las noches ponen pantalla que da a la calle para que el público gratuitamente pueda apreciar las óperas (algunas se transmiten en vivo como la que vi yo). A una cuadra solamente de la Opera está el Museo Albertina, una de las más extensas colecciones de impresiones y dibujos. Continuando por la misma calle se llega hasta el Museumquartiers, complejo que alberga los museos de Leopold, el MUMOK y un área de espacio común con unos restaurantes y bancos en forma de diseño muy copado para tirarse y descansar. En ese momento se largó a llover un poco fuerte por lo que en la plaza se vació y nos recluimos todos en la entrada. De frente a ésta área están dos de los museos más grandes e importante de Viena, el Museo de Historia del Arte y el Museo Liechenstein. Combatiendo con la lluvia y el mal tiempo seguí caminando para pasar por el imponente Parlamento, el Teatro Nacional y el viejo Ayuntamiento de la ciudad. No salía del asombro, no sabía el tamaño de ciudad que me iba a encontrar con la arquitectura y diseño que tiene. Las lloviznas continuabas y las calles se tornaban difíciles de transitar por lo que aproveche el resto de la tarde para comprar algo para comer y volver al departamento a hacer unas cosas en la compu y relajarla. A la noche me escribió Sabine, que había ido para Viena con amigas para un reencuentro y aprovechando que estaba solo y que mi host no iba a salir con otra gente, me uní a su grupo y nos fuimos primero a tomar a un bar y luego a bailar. Noche divertida, conociendo gente, bailando y pasando buen rato para terminar un buen sábado en la capital austriaca.

Al otro día, con un dejo de resaca, termine levantándome cerca del mediodía y para mi asombro, Kathi me había dejado preparado un tremendo desayuno muy completo ya que como tenía cosas que hacer durante la mañana no íbamos a poder compartir el desayuno. Muy lindo gesto y la verdad que cuando a veces recibís estas cosas de forma inesperada, el gesto se valora doble. Me despache con el rico desayuno y así emprendí para recorrer el famoso Palacio de Schonbrunn que quedaba en las entradas de la ciudad. En él habito la monarquía austriaca por más de 400 años, fue construido en el año 1700 por Lepoldo I para la residencia real. Este palacio es muy conocido por haber vivió la famosa Emperatriz Sisa y el Rey Franz Joseph I. Cuenta con más de 40 salas con la exposición de las habitaciones reales, las salas de estar, el despacho de los reyes y reinas como así también las salones donde se hacían los conciertos y shows (en él ha dado un concierto Mozart a la edad de 6 años). Tiene también unos jardines deslumbrantes que se coronan con una galería vidriada de hermoso diseño. Una visita de más de una hora le dan a uno toda la impresión de cómo era en esos tiempos la vida real y su desempeño dentro de la sociedad. Luego de esta visita volví al centro de la ciudad para ir a conocer la casa-museo de Sigmund Freud, donde hay una muestra de los principales viajes que hizo el creador del psicoanálisis y también las habitaciones donde recibía a sus pacientes. Cerca de ahí se puede ir recorriendo las aguas del Danubio que ven bordeando y dividiendo la ciudad, de un lado está el centro histórico junto con los distritos más importantes y del otro los barrios con zonas más residenciales. El día venía bien y la tarde muy agradable por lo que seguí caminando las calles y recorriendo las zonas que no había visto hasta el momento, terminando la caminata en la peatonal con los locales más exclusivos y el Domquartier con otra Museo de Residencia Real junto con la Escuela Ecuestre Española (Se pueden ver shows de adiestramiento de caballos al estilo antiguo). No quedaba mucho más por hacer que me interesase por lo que me fui a un parque a disfrutar de una merecida siesta y disfrutar del sol que se empezaba a irse por detrás de la ciudad. A la noche fui a probar a un restaurant la clásica comida vienesa donde el plato principal fue una sopa con caldo de carne y verduras, acompañada después por la misma carne (cocción de 12 horas) con papa rosti, espinacas con cremas y salsa de crema. Un manjar de comida con muchas calorías para terminar así el fin de semana de la mejor manera.

El lunes no pude despedirme de mi anfitriona porque se había ido temprano a trabajar pero después de un intercambio de mensaje nos saludamos y cerca del mediodía emprendí viaje para el próximo destino que venía, Bratislava.

Bratislava Ex-Comunista

El colectivo llego a la estación central de buses de Bratislava y solo el hecho de bajarme y comenzar a caminar las calles me dio la sensación de estar caminando por una ciudad con grandes ambigüedades y contrastes entre su actual estado “capitalista” y sus más de 40 años bajo el régimen comunista. Sabía que iba a ser un destino donde iba a poder disfrutar mucho de su historia y conocer un poco más a flor de piel y en persona cómo eran y son actualmente las capitales que estuvieron bajo este régimen. Apenas llegue al hostel acomodé las cosas rápidamente en la habitación y me fui directo para el centro ya que comenzaba a las cuatro de la tarde un free walking tour por la ciudad. De esta manera podía recorrer mejor los lugares y aprovechar para escuchar cómo había sido la historia del último siglo y la vida actual de la gente. Sandwich con gaseosa en mano para un almuerzo express y pasadas las cuatro empezamos a caminar con un grupo bastante grande de personas para el tour en inglés de la mano de Andrea, una chica eslovaca divina que nos dio un tour genial y completo. Empezamos en la plaza enfrente del mítico Hotel Carlton, donde nos dio una breve introducción de la ciudad y donde pudimos ver el Teatro Nacional y Sinfónica de Bratislava. Luego caminamos por las calles peatonales del centro que nos llevó al viejo Ayuntamiento y la Iglesia que está a su lado donde guardan simbólicamente dos símbolos que marcaron la ciudad, uno es un ladrillo de color a la altura de metro y medio que memoriza hasta donde llegó la inundación que azotó la ciudad y el otro una bala de cañón incrustada en la pared recordando la invasión de Napoleón en esas tierras. Luego nos contó acerca de unas tradicionales rutinas que tienen los eslovacos para con las mujeres en el Lunes de Pascuas (le tiran agua caliente por la calle para mojarlas, luego le pegan en la cola con un bastoncito y después las intentan besar – Particular no?) y otro ritual es que para navidad ellos comen un típico pescado que deben mantener en la casa por una semana y después cocinarlo (por lo que lo dejan en la bañadera o en baldes dentro de las cosas). Luego de estos relatos graciosos y particulares de las costumbres eslovacas nos fuimos para la Puerta St. Michael´s donde contiene una torre que se usaba antiguamente para divisar las invasiones de enemigos y frenar las mismas para que no ingresen en la ciudad. Unas cuadras más avanzamos hasta la Iglesia Capuchino desde donde pudimos observar el Castillo de Bratislava y conocer más acerca de su historia y acontecimientos. En este punto nos empezó a contar un poco la cronología del último siglo del país, el cual pasó a formar parte de Checoslovaquia después de la primera guerra mundial. Luego logró su independencia por la alianza con los Nazis en la segunda guerra mundial de la mano del Primer Ministro y Hitler por aquellos años y post guerra volvió a quedar junto con Republica Checa y otros territorios dentro del estado Checoslovaco. Finalmente lograron, a pesar de que no querían separarse de Rep. Checa, su independencia en el año 1993 quedando así como una república demócrata, sin ya el régimen comunista pero con muchas secuelas y marcas de aquellos años. Hoy en día cuenta con una economía bastante golpeada y generaciones atravesando los tiempos difíciles de cambios y reordenamiento. Debido a esto muchos jóvenes al no ver futuro dentro del país se van buscando mejores oportunidades en el exterior y según nos contaba Andrea el país está sufriendo de un éxodo nacional, ya que los viejos se quedan pero sin trabajo y los jóvenes emigran en busca de mejoras económicas. Visitamos también varios monumentos mientras íbamos escuchando su historia y terminamos el recorrido en una particular Iglesia Azul, que se encuentra en un barrio donde los contrastes del comunismo y capitalismo se muestran en su mejor expresión. Muy buena experiencia y tarde se pasó caminando por la particular Bratislava, disfrutando de sus lugares e historia. Para terminar el día me fui a una reunión de couchsurfing que se hacía en un bar por ahí y que además de conocer gente con cervezas de por medio pudimos ver un show de stand up e improvisación muy cómico. Charlando con gente conocí a Tinka, Cristian y Cristina (los dos primeros eslovacos y la última rusa) que trabajaban los tres en una empresa internacional y habían ido a la reunión por invitación del organizador. Hablamos un poco de todo y compartiendo diferentes historias de vida se cerró un día largo pero más que productivo en mí llegada a Eslovaquia.

Al siguiente día después de haber visto casi todos lo que tenía la ciudad me fui a visitar aquellos lugares que me habían interesado. Primero arranque por la Catedral St. Martin, la más importante, cuya historia fue marcada por muchas coronaciones del imperio Austrohúngaro  por lo que tiene en lo más alto de la torre una escultura de oro representada por un almohadón con una corona real. La catedral no es tan ostentosa como y tiene más bien un ambiente sobrio y prolijo. Cuenta con una cripta y varias tumbas para recorrer como así también el tesoro con sus reliquias. Justo entré antes de que comenzara la misa de las doce asique aproveche y me quedé observando un rato la tan particular forma de una misa en eslovaco. Luego de visitar la catedral me fui directamente a conocer lo que quedó del barrio judío, por el cual se asciende al Castillo. Este tiene una extensión de gran tamaño con varias alas por recorrer y unos jardines que dan una vista increíble de la ciudad en 360°. Aproveché para sacar varias panorámicas y me quede un rato relajando en los jardines disfrutando de las vistas y la paz que había en ese entonces. Después me fui bordeando el Danubio para el sur de la ciudad así conocía otra parte que no había ido y disfrutar siempre de las vistas del río. Había quedado ir a la tarde a tomar algo con los chicos que había conocido la noche anterior pero algunos no podían asique solamente me fui con Tinka a un parador que quedaba del otro lado del río a tomar unos tragos, escuchar buena música y como siempre seguir charlando de anécdotas de viaje, de las diferentes sociedades que cada uno vive y particularmente conocer un poco más acerca de los eslovacos en general. Con un atardecer supremo se cerró el día y después de unos tragos y charla distendida volvimos para el centro ya que ella se tenía que volver a la casa y yo para el hostel. La noche me quedó para comer algo rápido en el hostel, programar lo que se venía los próximos días y quedarme a ver el partido de Argentina-Paraguay por la semifinal de la copa américa. Que buenas semanas y días estaba pasando y cada ciudad que recorría era una experiencia diferente pero siempre increíblemente positiva que me pasaba al descubrirlas.

Sigo sacándole jugo todos los días a cada paso que voy y como siempre pudiendo agradecer cada día que me levanto la experiencia que estoy viviendo, conociendo lugares increíbles y personas de todo el mundo con diferentes historias de vida.

Tercer libro terminado: “El primer hombre” de Albert Camus, Historia conmovedora acerca de la vida de este escritor que después de una tormentosa infancia llegó a convertirse en Premio Nobel.

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