KM 27.142 Estocolmo – Oslo – Gdansk – Gyndia – Sopot

Iba a ser la segunda vez que iba a pisar suelo sueco. El año pasado había visitado Estocolmo también en medio de un viaje a Europa que hice con un amigo y me había ido con los mejores recuerdos de esta ciudad. Llegue con vuelo directo de Venecia al aeropuerto de Skavsta que se encuentra a unos sesenta kilómetros al sur. Cerca de las diez y media de la noche aterrizo el avión y al salir tome el bus que iba directo al centro. En el recorrido por las rutas, el cielo me hizo acordar lo que son los veranos en tierras nórdicas, nunca oscurece por completo y siempre se refleja en el horizonte una delgada línea celeste avisando la pronta salida del sol nuevamente a primeras horas de la madrugada. En un primer momento había arreglado con la hermana de mi cuñado, que está viviendo allá por trabajo, que me iba a quedar en su departamento, pero por unos inconvenientes finalmente no pudo alojarme y tuve que buscar algún lugar para quedarme. Resulta que del año pasado conocía a Nadinne, una sueca que vive en Estocolmo y que salió unos meses con mi amigo durante el año pasado, y siempre habíamos quedado en contacto, de hecho fue para argentina en octubre pasado y disfruto de visitar la ciudad junto con diversos planes de salida que habíamos organizado. La contacte semanas antes de llegar para ver si me recomendaba algún buen lugar para quedarme y muy gentilmente me ofreció el departamento de alquiler que tenían los padres en el centro sin nada a cambio, un gesto increíble de su parte y nada mejor para empezar a disfrutar nuevamente de mi tan querida Estocolmo.

Estocolmo Igualitaria

Esta ciudad es la capital de Suecia y se encuentra en el sur del país, se compone de varias islas conectadas que conforman así un extenso territorio para recorrer. Es conocida por su belleza, sus edificios y arquitectura, su agua limpia y abierta y sus numerosos parques, jardines y canales. Cuenta también con la sede del gobierno escandinavo, el parlamento, catedral y palacio real haciéndola la capital más importante de los países nórdicos. El viernes llegue finalmente pasada la medianoche a la estación central, me tome un taxi al bajar del bus y me fui para la dirección que del departamento que me iba a quedar. A pesar de haber entrado en el verano todavía las noches eran frías y el clima templado parecía no asomarse en los próximos días. Me encontré con Nadinne en el departamento, que estaba muy bien ubicado a solo diez minutos del centro, y nos quedamos charlando un largo rato mientras me mostraba el lugar y me comentaba algunas indicaciones necesarias sobre el mismo. La verdad que era un lujo donde me iba a quedar y en forma de agradecimiento quedamos al final que el próximo martes la invitaba a ella, sus hermanos y amigas una cena en su casa  para pasar un buen rato y disfrutar de buena comida. El sueño y el cansancio nos fueron ganando a los dos por lo que quedamos al otro día encontrarnos a la tarde e ir a caminar para seguir charlando y actualizando lo que había pasado en nuestras vidas.

A pesar de varias alarmas y el sol que ya asomaba fuerte entre las cortinas, el sueño le fue ganando la pulseada y me termine levantando pasadas doce del mediodía. Había estado viajando el día anterior más de diez horas y preferí quedarme descansando a la mañana, cuando me incorpore me pegue una ducha y me fui a recorrer el barrio. Pare en un super a comprar algunas cosas para los desayunos de los días siguientes y me fui a hacer un reconocimiento de las cuadras que estaban cerca. Después volví a la casa para acomodar las cosas, tome un desayuno ligero y me quede con la compu haciendo algunas cosas. A eso de las tres de la tarde nos encontramos con Nadinne en la parada del autobús y arrancamos el día que iba a terminar doce horas más tarde. Hicimos una caminata empezando por  el Rålambshovsparken (un lindo parque que queda sobre la costa y que da comienzo a la avenida principal que lleva al centro), fuimos bordeando el rio apreciando las diferentes vistas y charlando sin parar acerca de todos los temas que nos habían pasado desde el último año. A través de ese camino se llega a uno de los edificios más lindo de la ciudad a mi criterio que es el Ayuntamiento, erguido en la esquina de una isla sobresale por sus dos torres y su insignia en lo más alto de mástil, tres coronas bañadas en oro. Desde este punto se pueden sacar las mejores fotos ya que se ven todas las demás islas céntricas que conforman la capital y con el rio que las atraviesa brindando las mejores perspectivas junto con los edificios históricos. De ahí cruzamos por un puente a la isla de Gamla Stan, la más antigua de todas, donde están las callesitas típicas antiguas medievales para visitar, el Palacio Real, la Catedral y edificios gubernamentales. Por ultimo llegamos al barrio Soderlam que en ese día tenía la principal avenida convertida peatonal con todos los locales abiertos a las calles y la gente disfrutando con la familia de un sábado de verano de compras y paseo. Hicimos un stop en una terraza con un restaurante muy lindo para comer unos sushis con cerveza y seguir conversando de todo. Debo decir y siempre lo repito que los países nórdicos, y en especial Estocolmo, confirman a mi entender el único sistema social capitalista que funciona a la perfección para su gente. Y ese era un tema que siempre me gusta hablar con los locales ya que le dan a uno la mejor idea y realidad acerca del sistema y las oportunidades que tiene su gente, de ahí que es el o uno de los países más equitativos del mundo. Nadinne ya había programado el día completo, después del almuerzo nos fuimos para su casa a tomar unas cervezas y a cenar algo rápido (hamburguesas de menú) porque a la noche me había invitado a un cumpleaños de una amiga de ella que tenía cerca de su casa. Llegamos al cumpleaños de Maria, una rusa que vivió casi toda su vida en Suecia, y empecé a disfrutar de un típico cumpleaños sueco. Varias parejas y gente joven, comida en forma de tapas y canapés y mucho alcohol especialmente vino, champagne y algunas cervezas. Como suelen acostumbrar a tener invitados extranjeros, cuando saben que no sos de Suecia y entras en una conversación hacen el switch directo a inglés y sigue la charla en ese idioma para que todos puedan sociabilizar (hablan inglés y sueco bilingüe). Para mi sorpresa la cumpleañera había armado un juego en equipos con todos los que estábamos de un quiz de música, en el cual tuve la suerte de ganar y no solo eso sino que le daban un regalo a cada uno del equipo que había ganado (unas cremas y bronceadores que done a Nadinee). La noche estuvo muy divertida y la gente sociable con muy buena onda, pero la mayoría se fue a dormir temprano y nosotros queríamos seguir de joda asique nos fuimos para el centro a bailar. Entramos a un bar-boliche que ya había ido el año pasado muy bueno, llamado Soap Bar, música internacional y buen ambiente, nos quedamos bailando unas horas y lamentablemente a las tres cerro las puertas. Fuimos a ver si había algo abierto pero los pocos lugares que abrían hasta las 5 estaban colapsados y el cielo anunciándote el amanecer a las tres de la mañana tampoco ayudaba. Así es, cerca de las tres el cielo cambia de oscuro a celeste y el sol empieza a asomarse dando el espectáculo de las típicas “noches” nórdicas. La combinación mucho no ayudo y terminamos por desistir para volver cada uno a su casa y terminar la velada, noche muy divertida y con gente copada.

El día siguiente se ve que el cansancio se había incrementado porque esta vez me quede durmiendo hasta las dos de la tarde, pero relajado y sin ningún apuro me quede haciendo fiaca un rato más. Después de una ducha y juntar un poco de energías, le pregunte a Nadinne por la mejor restaurant de hamburguesas cerca del dpto. y ahí fui. Un poco de grasa y comida chatarra después de una noche de borrachera es la mejor cura para la resaca, y no iba a fallar ya que la triple chesse con papas caseras estuvo deliciosa. Lamentablemente el día se puso gris y empezó la llovizna luego, habíamos quedado con Nadinne seguir recorriendo lugares pero desistimos a raíz del clima. Por la tarde seguí haciendo cosas en la compu y descansando sin ningún apuro en el departamento que muy placido y cómodamente estaba. A la noche nos juntamos en el departamento de ella, que se lo compro nuevo hace unos meses en una de las zonas más modernas de Estocolmo, y cenamos algo tranqui mientras seguíamos de charla sobre las experiencias vividas hasta el momento en el viaje y sus cambios que estaba por hacer ella de trabajo. Seguí interrogándola acerca de las particularidades de la sociedad sueca y el sistema de participación que tienen sinceramente es perfecto. Es una sociedad donde los impuestos vuelven a la gente en un 100%, los mejores colegios y universidades son estatales (podes hacer la cantidad de carreras que quieras sin pagar nada), el estado luego del secundario te da un subsidio de estudios para que puedas vivir solo y estudiar en el campus de las universidades colaborando con la ayuda de tus padres; el sistema de salud es perfecto y completamente gratuito también; la mayorías de las leyes y decretos pasan a referéndum de la gente para ser llevadas a cabo; los políticos viven la misma vida que cualquier ciudadano común; no suelen ser orgullosos ni queda bien si entre ellos se remarcan las posesiones materiales que tienen (ej.; departamento, auto, barco, etc.); los derechos entre el hombre y la mujer son casi iguales (Ej.; Por un nacimiento el hombre y la mujer tienen un año de licencia cada uno y se lo pueden ir tomando de la manera que más crean convenientes – 4 Semanas de Vacaciones); casi no tienen desempleo; las finanzas del estado están saneadas; y muchísimas cosas más que los invito a que averigüen de Suecia, considerado y a mi manera como el país más Igualitario del Mundo. Hace unos días salió en el diario una nota en el diario donde ubican a Suecia como el país que mejor combina la vida laboral y personal, y se nota créanme. Después de todos estos temas de conversación y una rica cena me fui para el departamento a descansar ya que mañana comenzaba un poco la recorrida turística.

El lunes amaneció un poco nublado y con bastante humedad por lo que parecía que iba a ser un día pesado. Me tome el metro y baje en Gamla Stan de nuevo ya que quería ir a visitar el Palacio Real que no había tenido la oportunidad de hacerlo el año pasado. Lo que si había hecho la última vez y que recomiendo hacer es el Vassa Museum (Museo sobre la historia de un famoso barco sueco), Fotografika (Excelente exposiciones itinerante de fotografía) y andar en bici por todo el Kungliga Djurgarden, extenso parque con lagos increíbles. Llegue al palacio real y luego de comprar el ticket me quede viendo el cambio de guardia, no es como el de Londres pero tiene su encanto con el desfile de guardias y la orquesta que acompaña al ritmo de la música. Luego empecé por el tesoro del palacio que se encuentra en unas criptas y que contiene la mayor colección de coronas y joyas de la realeza. Justo había un tour con guía contando la historia detrás de cada artefacto y la verdad que estuvo bárbaro porque el chico sabía un montón y fue como una clase de historia sobre la realeza sueca desde los últimos 700 años. Guerras y guerras contra la dinastía danesa que terminaron hace algunos cientos de años después de incansables batallas entre las regiones nórdicas. Interesante historia también la del incendio sufrido en el antiguo palacio en 1697 y que luego de sesenta años aproximadamente volvieron a levantar el que está actualmente en pie. Luego de la visita por el tesoro, me fui a visitar la iglesia al estilo barroco del palacio y por último el recorrido por las habitaciones y salas del mismo. Todo tiene que ver con todo, y si uno compara la excentricidad, glamour y lujos de algunos palacios de Europa, con lo sobrio, simple y funcional del palacio de Estocolmo se da cuenta porque su sociedad es como es. Luego de la visita por todo el Palacio Real, me fui caminando a visitar la Catedral (completamente opuesta a las opulentas catedrales europeas) y de nuevo a caminar por las pintorescas calles de Gamla Stan mientras disfrutaba de un buen waffle. Por este camino se llega a una plaza céntrica donde se encuentra el Museo Noble, donde cuentan la historia del sueco Alfred Noble y como llegó hoy a ser el premio más respetado del mundo junto con sus ganadores en las diferentes ramas. Cruzando de nuevo el puente para el centro de la ciudad donde está la estación central, podes recorrer la zona más céntrica y transitada, con los principales edificios de oficinas, locales, shoppings y grandes avenidas. Me fui a pasear un rato por el mal NK que tiene muchísimas tiendas de ropa y locales copados para ver y aunque no compre nada, por suerte pude encontrar un book shop enorme donde vendían algunos libros en español y que pude encontrar el próximo libro en mi lista de viaje que estoy leyendo actualmente, “La casa de los espíritus” de Isabel Allende. El día iba terminando y para seguir disfrutando de las calles y conocer nuevos lugares me fui caminando para el departamento pero por otro trayecto al que bordea la costa así iba descubriendo nuevos lugares. A la noche me quede en la casa comiendo una ensaladita liviana, haciendo algunas cosas en la compu y leyendo, día completo y productivo.

El martes amanecí temprano y fresco, era el día de devolver el favor y con gusto preparar una cena para varias personas pero antes tenía tiempo para disfrutar al aire libre. Como ya había recorrido la mayoría de los lugares entre las dos visitas decidí hacer una caminata larga por todas las islas bordeando el rio, y así fue. Con ropa cómoda, zapatillas deportivas y un bolsito para después relajarla en algún parque, arranqué la caminata de nuevo para el camino que bordea el rio. El día estaba más claro y se notaba que iba a ser más calor, por eso ni bien llegue al parque me di cuenta de la cantidad de personas que estaban haciendo actividad al aire libre, familias enteras de pic nic y los caminos para hacer deporte se llenaron instantemente de gente corriendo, en rollers, bicicletas con cualquier excusa para disfrutar del sol. Como en verano los días tienen casi 19 horas de luz, en invierno solo ven el sol muy pocas veces y eso hace que las suecas disfruten del verano en la ciudad de forma especial. Mi caminara iba a ser parecida a los  barrios ya recorridos los últimos días pero esta vez después de cruzar Gamla Stan me fui bordeando el rio por Soderlam y conocer esa parte costera que no había visitado. Era una zona más residencial, mucho más tranquila que del otro lado del rio y con un ambiente relajado de verano. Pase por una iglesia protestante que se ve desde cualquier lado de la ciudad por sus dos grandes torres y pase a visitarla. Me asombre ya que no había absolutamente nadie dentro ni cuidando de ella y me quede varios minutos sentado mirando el altar en forma completamente silenciosa, hubo algo de especial en esa tranquilidad que proporcionaba el lugar y de nuevo me asombre de lo extremadamente simple que era su interior. Solamente un pequeño atar con un cristo crucificado en una cruz de madera, casi ningún ornamento ni nada color oro y las paredes blancas con grandes columnas en fila. Creo que de esa manera el mensaje que puede dar la iglesia y el clero llegaría más coherentemente con el significado del mismo, y así mismo va de la mano con la forma de vivir por supuesto de la sociedad. El sol y el calor iban ganándole la pulseada al día por lo que la temperatura iba en aumento, sin embargo seguí la caminata hasta llegar al otro extremo del barrio para cruzar así uno de los puentes principales que conecta dos islas, el Vasterborn. Este puente de dos manos y larga extensión proporciona a mí entender una de las mejores vistas de toda la ciudad para tomar las mejores panorámicas de los islotes y edificios que se erigen en los mismos. Al final del puente caí de nuevo en el Rålambshovsparken donde había muchísima gente haciendo deportes, de pic-nic, disfrutando al día de cualquier manera. Me quede un rato ahí tirado leyendo y descansando de las largas horas caminando y quede con Nadinne encontrarme en ese sitio para ir a hacer las compras. Nos encontramos cerca de las cinco y nos fuimos para el super que estaba más cerca a comprar todo lo que necesitaba para preparar la cena de cuatro pasos que tenía pensada para la noche. Después de comprar todo nos fuimos para la el departamento de ella, acomodamos todo y me puse manos a la obra, los invitados al final iban a ser su hermana, cinco amigas, ella y yo, ya que el hermano al final se sintió mal y no pudo venir.  Mientras cocinaba la gente fue llegando y presentación de por medio nos pusimos a charlar todos mientras iba sacando los diferentes platos acompañados de rico vino tinto. Las primeras entradas fueron dos clásicos, hice unas bruschetas italianas con pan de campo, salsa roja con ajo, berenjenas, champiñones, tomates secos y gratinadas con queso camembert por encima; y el otro plato melón con jamón crudo de bellota, salieron dos manjares y la aprobación de los comensales fue absoluta por suerte. Terminados estas entradas proseguimos con el próximo plato que es una de mis especialidades (receta de la màma) para el cual prepare por una hora unas cebollas caramelizadas con azúcar negra, vino tinto, aceto balsámico, pimienta y sal, volcadas sobre una horma de queso brie que se debe entibiar 5 minutos en el horno y se puede comer con tostis. Plato que no falla y la cara de los comensales me daban crédito de que la cena venía bien y venia acertando con los platos. No es que tenía presión, pero hacer una cena para siete suecas (Todas rubias claramente), además de ser un privilegio, era todo un desafío para mis humildes artes culinarias. Por suerte, y como me gusta a mí, las chicas eran de buen comer y luego de esas tres entradas el apetito estaba intacto asique proseguí a terminar el plato principal y coronar la noche con un cerdo adobado en mostaza y envuelto en panceta al horno, bañado con una salsa de agridulce de cebollas y mermelada y acompañado de una ensalada de rucula, parmesano, crutones, panceta crocante, tomates cherries, champignones salteados y maní. Este plato termino de saciar afortunadamente el apetito de los comensales y entre el vino y la comida pasamos unas buenas horas de charla divertida y variada. Comentamos bastante acerca de las diferentes experiencias vividas durante mi viaje y en general de las diferencias que encontrábamos entre los hombres y mujeres suecas y los latinos. La cena salió muy buena y la noche se pasó genial entre charla, música, anécdotas, historias y viajes. Para cerrar la noche Nadinne preparó una torta que junto al café nos dejaron a todos de cama pero como dice el refrán, panza llena, corazón contento y nada menos que mi forma de agradecer el haberme prestado el departamento.

Al otro día las lluvias que comenzaron y la cena del día anterior hacían fuerzas para mantener a uno dentro de la cama asique no luche contra ello y me quede haciendo fiaca dentro del departamento. Por la tarde-noche pase por la casa de Nadinne nuevamente a despedirla y agradecerle por la increíble hospitalidad brindada todos esos días, comimos algunas sobras que quedaban de la noche anterior y de vuelta para el departamento a hacer las valijas y dejar todo ordenado. A la mañana siguiente salía muy temprano para mi próximo destino, Oslo, la última capital nórdica que me faltaba conocer.

Oslo a la Vanguardia

Esta parte del viaje iba a comenzar con un sabor amargo, ya que durante el próximo mes iba a estar viajando con un gran amigo por varias ciudades pero que finalmente debido a unos problemas personales no pudo viajar y tuve que reestructurar parte del recorrido. En si eso fue lo de menos, lo triste fue darme cuenta por primera vez en mi vida cuando un amigo o un ser querido esta con un problema y uno no puede estar cerca para ayudarlo y acompañar el proceso, se transforma en una sensación triste aunque la amistad siempre este a pesar de las fronteras. Al ya no contar con el alojamiento compartido que íbamos a tener me había puesto en campaña los días anteriores para buscar algún host que me pueda hospedar nuevamente por couchsurfing, y después de enviar casi 40 solicitudes, hubo un chico que me acepto y fue en su casa donde me quede los próximos cuatro días.

Stian me fue a recibir a la parada del tranv que me había indicado y de ahí fuimos caminando juntos para su casa que quedan en un barrio al norte de la ciudad de Oslo. La primera impresión que tuve al llegar a la ciudad es ver estructuras y diseños modernos, muy diferentes de las típicas capitales europeas donde lo que predomina son los edificios históricos y medievales. Cuando llegamos con Stian a su departamento acomode las cosas y nos quedamos charlando un buen rato, acerca de la vida de cada uno y de las experiencias en viajes que cada uno había hecho. Muy buena onda y con una cultura general muy amplia, me conto sobre sus actuales trabajos que realiza en diferentes ONG en Oslo y sobre su viaje a Zimbawe donde estuvo viviendo cerca de seis meses colaborando con fundaciones de allá. También me conto acerca de un viaje que estará haciendo en estas semanas de nuevo al sur de África para quedarse un año participando de unos cursos y ayuda comunitaria en diferentes regiones, todo un aventurero con mucho compromiso social dentro y fuera de su país. Por mi parte le conté un poco sobre mi vida en Argentina a lo largo de los años y esta nueva experiencia de aventura recorriendo el mundo, la cual compartíamos en algún punto. Me comentó que a la noche tenía una parrillada con amigos y que por supuesto estaba invitado asique quedamos en que me iba a recorrer la ciudad por unas horas y a la tarde íbamos para la casa de la amiga. Lo primero en recorrer fue el centro y la tan famosa Opera, inaugurada en el 2008 e inspirada en un tempano emergiendo del mar, esta impresionante estructura se destaca por integro revestimiento en mármol blanco de carrara y cristal. Toda una joya de la arquitectura e ingeniería que la posiciona como una de las óperas más lindas del mundo, donde su interior cuenta con más de tres salas revestidas en madera y con una sala principal que se encuentra 16 metros bajo el nivel del mar. Se la puede visitar por dentro y por fuera donde está permitido caminar por todo el perímetro, corredores y techos de la misma dando unas vistas únicas de la ciudad y de la costa del rio Akerselva y Alna. Al salir de la opera me fui por la avenida principal del centro donde se encuentran los principales edificios turísticos a su lado, el Teatro Nacional, la Catedral, el Museo de Bellas Artes y terminando la misma en el Castillo y Parque Real. El día estaba óptimo por lo cual se disfrutaba la caminata como suelo hacer los primero días que llego a ciudades desconocidas, me voy perdiendo entre sus calles para conocer los recovecos, barrios alejados y todo aquello que no se ve en las zonas turísticas. Cerca de las cinco volví para el departamento, pasamos por un super para comprar algunas cosas para la parrillada y nos fuimos en bus para la casa de Martina. La reunión era finalmente en el departamento de los padres de la amiga, que consistía en un pent-house en uno de los barrios más caros de Oslo con un diseño y vista increíble. Las casas y edificios generalmente son bajos y la zona céntrica de Oslo esta sobre la base de un valle, ya que la ciudad se encuentra rodeada por unas colinas que se van elevando a las afueras. La gente generalmente empieza a comer cerca de las seis de la tarde por lo que apenas llegamos prendieron las parrilas a gas, tiramos todas las salchichas al asador y con cervezas de por medio comenzó la reunión. Estaban cuatro chicas, Stian, un chico y yo, todos muy macanudos nos pusimos a charlar en inglés (es rara la sensación pero en estas partes del mundo nadie tiene problemas en comenzar a hablar todos en inglés para integrar al invitado que no habla el idioma local) y así fuimos pasando la tarde. Es muy loco ver como todos se enganchan y les interesa saber más acerca de este viaje por el mundo y como se puede dejar todo por un tiempo para dedicarse a hacer lo que uno quiere, se nota en los ojos y en las preguntas de todas las personas el deseo de cada una de poder hacerlo pero a la vez las limitaciones y restricciones que la gente se pone. La tarde estaba cayendo pero el sol que se empezaba a esconder por detrás de la colina nos dejaba los últimos rayos de sol en la terraza para que sigamos disfrutando de una tarde veraniega al mejor estilo noruego. Martina resulto como Stian, una apasionada por las ONG y a tan solo sus 23 años, ya había viajado por todas partes del mundo, estudiado su carrera y masters en varios países (vivió en Argentina 6 meses) y actualmente era directora de una de las ONG más importantes de Oslo con un presupuesto mayor a $3MM USD. El otro chico también había viajado por Latinoamérica y argentina y todos tenían una cultura general impresionante llevando todas las charlas muy amenas y divertidas sobre miles de historias. La noche fue cayendo, el alcohol se iba consumiendo y la música fue subiendo de volumen, terminamos todos tomando chupitos de tequila y bailando hasta las dos de la mañana, noche muy divertida y un placer de conocer gente así en el viaje (no podían creer que había llegado ese día a las dos de la tarde y terminamos como si fuésemos amigos de hace tiempo).

La mañana siguiente costo un poco levantarse, pero cerca de las diez desayunamos con Stian en el departamento, él se fue a hacer una protesta junto con su ONG a una industria que tenía a chicos trabajando (protesta cubierta por el noticiero local) y yo me fui a recorrer más de la ciudad y sus lugares. Esta vez me fui hasta la zona cerca del puerto donde se encuentra el antiguo fuerte de la ciudad, un pier de donde salían las excursiones de barcos por las diferentes islas y una de las zonas más modernos y de vanguardia que tiene actualmente Oslo, los nuevos edificios residenciales del puerto. También allí está emplazado el Ayuntamiento junto con el Museo Nobel de la Paz (solamente el premio nobel de la paz es entregado en Oslo, los demás en Estocolmo) haciendo esta zona una de las mejores para caminar y visitar. Lo que más deslumbra a mí entender del lugar es toda la zona de tres manzanas que reciclaron completamente convirtiéndolos en edificios de viviendas modernas, carísimas, pero con una arquitectura única. Cada uno completamente diferente al otro, con diseños vanguardistas y con una combinación que me dejaron impactado, todos con vistas al rio y a la marina, coronado en la última manzana por uno de los museos de arte modernos más importantes del mundo, el Astrup Fearnley Museum of Modern Art. Toda una innovación y diseño perfecto de estos edificios que se complementan de manera perfecta con el rio, la marina y el paseo de restaurantes y locales que atraviesa entre ambos. Pocas cosas modernas he visto en Europa que me hayan gustado tanto como esta zona residencial, a unos pasos de los edificios históricos. Me quede en esta parte de la ciudad casi todo el día, disfrutando de las vistas, caminando, sacando fotos y descansando al sol con mis clásicas siestas. Por la tarde le escribí a Stian y como estaba en una reunión con amigas de la ONG me fui para allá directamente. Allí conocí a Cecilia, una mujer chilena que se había ido a vivir a noruega escapando con su familia de la dictadura, y que se formó en esa ciudad convirtiéndose en abogada y desarrollando toda su vida allá. También estaban otras chicas que habían participado de la protesta que habían hecho en el día con Stian y la verdad que nos pasamos como cinco horas hablando de todo y sobretodo las mujeres contando anécdotas e historias sin parar. Nunca pensé que en Noruega en tan solo dos días iba a conocer tanta gente y sobretodo muy copados, con el preconcepto de los fríos y cerrados que podían parecer los noruegos, la vida me daba otra lección de aprendizaje.

El sábado me lo había guardado para ir a visitar una estructura famosa en Oslo, es la pista de salto de ski Holmenkollen. Fue Inaugurado oficialmente en marzo de 2010, es el más moderno del mundo y figura entre los primeros por su diseño. La caseta de salida se eleva 60 metros sobre el suelo y la estructura está hecha de 100 toneladas de acero, desde lejos sobresale en el medio de la montaña como un gusano gigante. También se encuentra allí el museo de ski de noruega y diferentes puntos para hacer panorámicas de toda la ciudad que se encuentra a los pies de la colina. Durante el verano utilizan la estructura para hacer tirolesa de una punta a la otra de la pista, y como paseo turístico. Luego me fui para otro extremo de la ciudad donde se encuentran varios museos para ir a visitar en relación a la historia del país, el Norsk Folkmuseum, el Museo de los Vikingos, el         Frammusset y el Museo de Kon-Tiki (famoso barco de expedición). En particular solo entre al de los vikingos donde se puede ver una nave vikinga en perfecto estado y la historia de estos. Me di cuenta la tercer día que a Stian le gustaba mucho la vida social y tenía muchos amigos ya que había organizado una fiesta en su casa, por mi genial, asique otra tarde-noche más teníamos evento. Compre un pack de cervezas para colaborar con la causa y desde las cinco de la tarde hasta la una de la mañana el departamento fue un desfile de gente que iba concurriendo a la reunión, cada uno colaborando con algo de tomar. Como todas las demás noches la pase genial conociendo gente, charlando, aprendiendo de historias de vida y sociabilizando con todos. Cuando la fiesta estaba media por apagarse, algunos se fueron para un bar y yo con otro chico  y dos chicas nos fuimos para el centro a un boliche que pasaba música comercial a seguir. Los lugares cierran muy temprano por lo que a las tres aproximadamente no quedaba mucha movida y me volví para la casa a descansar después de otro día movido.

Ya el domingo veníamos los dos golpeados de las reuniones, los tragos y sobretodo yo de conocer toda la ciudad, asique nos levantamos tarde y la relajamos al mediodía. Cerca de las dos nos pasó a buscar Cecilia con el auto y nos fuimos a tomar algo a un bar que quedaba en las afueras sobre las colinas. Por suerte la tarde estaba linda y el lugar tenía una de las mejores vistas asique aprovechamos para tomar un café en una mesita afuera, contemplar la vista de la ciudad con las islas y el rio y seguir de charla. Luego volvimos para la ciudad pero el hambre termino ganando la pulseada asique nos paramos a comer unas pizzas para después irnos al parque a terminar el día con la clásica siesta de verano. Le comentaba a Stian que estaba impresionado por la excelente onda de todos, lo fácil que me fue relacionarme con sus amigos y amigas y sobretodo la facilidad de trato recibida. Creo que es una de las cosas que más sencilla es pero que más disfruto de todo el viaje, poder conocer gente nueva, aprender de diferentes culturas, sociedades, religiones y simplemente entablar una comunicación con gente que nunca antes había conocido. Sé que serán historias y personas pasajeras pero de todo y de todos uno siempre algo se lleva. Así terminaba mi visita por Oslo y por los países nórdicos con una felicidad inmensa de las días vividos.

El lunes a la mañana partiría para el aeropuerto de Rygge, a las afueras de Oslo, para dirigirme al próximo destino, Gdansk, Polonia.

Gdansk Clásica

Esta ciudad polaca sobre el báltico iba a ser un destino interesante para recorrer con lo matices por descubrir entre su reciente historia en la segunda guerra mundial y la actual idiosincrasia del pueblo polaco. Tras la expulsión del ejército alemán de la ciudad durante la II Guerra Mundial, esta pasó a estar bajo la administración del Ejército Rojo en un primer momento y, más tarde, fue integrada a la República Popular de Polonia, a la que perteneció hasta la caída del telón de acero en los años 90, cuando este Estado cambió su nombre por el de Polonia, a la cual pertenece actualmente. La ciudad se sitúa en la costa sur del golfo de Gdansk (en el mar Báltico) y comparte costa con las otras dos ciudades consiguientes, Sopot y Gyndia (Conocida también como el estado de las tres ciudades). En este caso tuve la suerte de poder dar con alguien para que me hospede y fue Karolina quien muy amablemente me presto el sofá de su casa para pasar otros cuatro días. Ni bien llegue ese lunes cerca del mediodía me quede en un café esperándola a que salga del laburo para encontrarnos en su casa y poder dejar las cosas. Lo más visitado y popular de la ciudad es su famoso casco histórico donde lo atraviesa una peatonal principal con todos los edificios reparados después de la segunda guerra mundial pero que guardan el encanto de siglos anteriores. Cerca de las seis de la tarde me fui para el departamento de Karolina que quedaba a unas pocas cuadras del centro histórico, y con una rápida presentación de cada uno, deje las cosas y nos fuimos a caminar. Mientras el resplandor del atardecer del sol brillaba frente a las fachadas de los edificios antiguos, empezamos a bordear el rio Moltawa donde se va desarrollando a su paso el puerto de la ciudad. Mientras caminas por las diferentes calles sentís la sensación de ir transportándote a siglos pasados por la arquitectura de las casas, el diseño de los locales y las catedrales e iglesias del siglo XVII que aún siguen en pie. Nos fuimos alejando del centro caminando hacia la parte fabril del puerto donde se divisan desde cualquier punto de la ciudad las antiguas enormes grúas remolcadoras, quietas como fósiles del recuerdo de una época de gloria y esplendor del puerto de Gdansk. Y esa es la impresión que da hoy esa zona ya que en su momento supo ser uno de los puertos más grande del norte de Europa con una producción y transito continuo, mientras que hoy reflejan el vacío de una ciudad cuyo principal ingreso se fue transformando al turismo. Gdansk fue un punto importante para la historia de Polonia ya que desde allí fue donde se gestó la revolución contra los nazis y el derrocamiento de los mismos, hoy cuenta con un museo que abrió hace poco relatando aquellos años. Seguimos paseando por los suburbios de la ciudad y llegamos a una pequeña colina donde colocaron una gran cruz y desde donde se puede ver la ciudad 360º para tomar las mejores panorámicas y fotos desde cualquier ángulo. De vuelta al casco histórico pasamos por algunos de los monumentos y edificios emblemas que iba a recorrer los siguientes días. La noche comenzó a caer y entre charla y paseo el día estaba terminado, paramos a comprar algo para comer y nos fuimos para el departamento. Me acomode muy plácidamente en el sillón del living y una vez terminada la “cena” palme.

Por suerte a la mañana siguiente el clima se sentía cálido y el sol anunciaba que iba a estar esplendido para recorrer las calles de punta a punta. Lo primero que hice fue recorrer varias veces la calle peatonal principal Dlugi Targ, es muy linda y pintoresca, ver como reconstruyeron todos los edificios que se encuentran a ambos lados de la calle, todos decorados con colores diferentes y con una belleza medieval sin igual. Aparece en una de las esquinas el Ayuntamiento con la torre más alta de la ciudad, a la vuelta la Catedral Santa Maria de Gdansk, el monumento a Neptuno y en dos intersecciones unas casas que hace a la vez de puente sobre la calle que cuenta con museos y casas históricas. Al principio de esta calle se encuentra la Puerta Dorada, construida en el siglo XVII, mezcla de estilo italiano y flamenco, adornada con estatuas e inscripciones de la época. También se encuentra a unos metros el museo de la torre de tortura y en el mismo edificio el museo de amber, la piedra preciosa por excelencia de la ciudad que la trabajan y venden en todo tipo de joyas, accesorios o decoración. Después de una rápida parada de almuerzo me fui por la tarde a recorrer el muelle con sus típicas embarcaciones y la antigua puerta de entrada a la ciudad que hoy está convertida en el museo marítimo. La combinación del lindo día que hacía y la recorrida del casco histórico me dieron un día agradable de visita a la ciudad para poder apreciar su encanto en la máxima expresión. Volví para el departamento por la tarde justo cuando Karolina había llegado de trabajar, pero como estaba cansada se fue a dormir, yo me quede leyendo un rato y haciendo algunas cosas en la computadora para terminar la jornada.

Por la mañana luego de despertarme y tomar un rápido desayuno en la calle, me fui para la estación central para tomarme el tren y dirigirme a Gyndia así podía conocer a lo largo de la semana las tres ciudades. Esta es la más chica de las tres pero lo que tiene de interesante es que todas están conectadas por la playa y un camino entre los bosques que se puede recorrer de punta a punta. Pero antes me fui a visitar el puerto donde había unos barcos de la segunda guerra mundial que aproveche para recorrer y después bordeando la marina y el puerto salí hacia la playa. No estaba preparado ni equipado para quedarme en la playa asique me fui caminando por todo ese recorrido que me habían recomendado y sencillamente no tuvo desperdicio. El camino se iba abriendo entre las playas del báltica y de repente se metía dentro del bosque repleto de vegetación y árboles. Me perdí varias veces pero era parte de la aventura, el día estaba bárbaro y la vistas de los lugares me hacían olvidarme del tiempo ni la hora. Cada tanto me quedaba sentado en alguna piedra o tronco en la playa contemplando el mar y disfrutando simplemente de eso, paz, aire libre, naturaleza y nada más. Tenía pensado llegar a Sopot pero el recorrido se hizo más largo de lo esperado asique termine recorriendo parte nada más de la costa de Sopot, disfrutando el atardecer en un parador con una rica cerveza polaca. Volví en tren para el departamento, me bañe y a la noche me fui para un bar que estaba Karolina con unos compañeros del trabajo tomando algo, charla va charla viene se hizo la medianoche concluyendo el día.

Ultimo día y última ciudad por conocer, en este caso le toco a Sopot, que era la más chica y más moderna de las tres. Con el mismo recorrido de tren llegue a la estación principal desde donde nacía la peatonal turística pero esta vez en vez de parecer de siglos anteriores era moderna con locales, restaurantes y shoppings a los alrededores. También coronada por un puerto con mucha onda y playas donde toda la gente joven iba a pasar el verano, se notaba que era el destino de playa más top del lugar y con mucha movida. Conocí una chica de ahí que me quede tomando algo y hablando bastante tiempo a la tarde, contándome más cosas acerca de las tres ciudades, la cultura polaca y de la vida. Buena manera de terminar el recorrido por el báltico pudiendo disfrutar completamente de todos los lugares y de la gente. A la noche como despedida invite a cenar a Karolina a un bar sobre el muelle y nos quedamos largas horas hablando y tomando buenas cervezas y vino tinto. Así concluía otro destino en el que había ido con pocas expectativas y que no solo los lugares sino que la gente me brindaron una sensación excelente.

Las sensaciones que me quedaron después de recorrer estas tres ciudades son de mucha alegría porque pude conectar y conocer muchas personas, compartir experiencias e historias de vida y sin lugar a dudas me gratifica y me encanta conocer los destinos de esta manera, de la mano de gente local. Agradecer enormemente a todos los que me hospedaron y me abrieron las puertas de sus casas, a las personas que me cruce por el camino y con tan solo una charla de pocos minutos sumaron enormemente a esta experiencia loca de recorrer el mundo.

Venia una nueva etapa las próximas semanas acompañado de amigos, nuevas historias (agradables y no tan agradables) pero siempre con el ánimo intacto para tomar todo como aprendizaje, por delante venía Tomorrowland, Bruselas, Brujas, Ibiza y Paris. Seguimos…

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Operaen sett fra luften. Foto: birdseyepix.com/Christopher Hagelund.
Operaen sett fra luften.
Foto: birdseyepix.com/Christopher Hagelund.

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Un comentario en “KM 27.142 Estocolmo – Oslo – Gdansk – Gyndia – Sopot

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